Menstruación y Plaza Sésamo

Había una fiesta en la casa de los papás de Liliana; la casa estaba en Revolución (Monterrey), frente a la primaria que está cerca del HEB. Liliana y Ary ya estaban casados, pero los papás no estaban en la casa. Después de un rato en el que no recuerdo qué pasaba, la familia de Liliana llegaba. Salíamos a decir hola, y la mamá de Liliana me llevaba aparte para decirme que podía confiar en mí y me dijo que Liliana seguía manchando sus calzones con sangre cuando le bajaba, como si fuera algo tan penoso que una mujer casada debería evitar hacer en público. Me explicaba que eran dos manchas circulares rojas de sangre fresca (medio naranja) en un calzón blanco nuevo. Yo le decía que era algo normal, que a mí me seguía pasando. Pero ella no me creía. Me enojaba la actitud de la mamá, por un lado que creyera que no era algo normal, y por otro lado, que me lo contara como si nada (porque seguramente debía contarlo a quien se dejara). Así que decidía escribir la situación en una gran hoja blanca y lustrosa para rotafolio en una letra tan bonita que parecía Times New Roman con Palatino. Mientras lo escribía, Tomás me preguntaba dónde lo iba a poner. Le contaba que en el Tec podía ponerlo en la vitrina de los IFI’s, aunque luego pensaba que no tenía caso poner algo que podía poner en evidencia a la mamá de una amiga. Mario y yo nos íbamos de la casa de los papás de Liliana en un carro; Mario manejaba de reversa por Revolución, y le decía que le diera más atrás para encontrar a Lirio, quien ya se había ido caminando y comiendo sola por la calle. La alcanzamos, y se subió al carro. Mario siguió manejando por lugares que conocía (aunque en la realidad no creo haber conocido lugares así), y yo decía, al cruzar un puente, que por ahí estaba mi secundaria. había dos desconocidos en bicicleta, y los edificios eran amarillo crema.

 

Un avión viejo, de Aeroméxico, grande, diferente a cualquier avión, rectangular redondeado pero no ovalado, con la parte de atrás sin motores o algo aerodinámico (ajá, como un autobús con alas, per más grande y más iluminado y blanco) trataba de aterrizar dentro de una pequeña pista cerca que podía ver porque la pista estaba en lo bajo de una colina (yo estaba colina arriba). La colina no estaba deshabitada: seguía siendo la colonia Contry (de Monterrey), así que la pista estaba dentro de una colonia. El avión, para aterrizar, daba vueltas siguiendo la forma de la pista (que era un rectángulo con bordes redondeados; el centro tenía árboles) bajando progresivamente. Me sorprendía que un avión de los 70’s bajara tan fácilmente y sin ningún problema en una pista tan pequeña. También me preguntaba por qué no había aterrizado en el aeropuerto.

 

Estaba en el carro de mis papás, que era una gran camioneta; yo estaba sentada en la segunda fila con alguien más que no me gustaba, pero insistía en agarrarme de las manos mientras me quedaba dormida. y mis manos, conforme me quedaba cada vez más profundamente dormida (fingía) se resbalaban de las manos del otro.

 

Camino a la casa de mis papás, pasábamos por el Parque Canoas. La vialidad estaba invertida, ya que yendo a casa de mis papás el parque queda del otro lado, pero esta vez quedaba de nuestro lado. Y en los árboles había montones de piñatas pequeñas que eran globos de personajes de Plaza Sésamo. Mi mamá quería agarrar algunos y llevárselos, pero yo la regañaba y le decía que no, que eran del parque. Al final tomaba unos que eran hechos de foam verde, con letras doradas impresas en ellos. Había congestionamiento vial. Era la segunda vez que pasaba por ahí en el sueño.

 

La primera vez iba con Lety y Tomás hacia la casa; Tomás manejaba. Como hacía mucho que no iba, Lety nos explicaba la nueva construcción: un segundo piso, cuya pendiente empezaba cerca del Parque Canoas, y se elevaba tanto que no permitía ver la CFE ni la primaria de Mederos. Pero no había bajada para tomar el camino hacia la casa, así que si tomábamos el segundo piso el tiempo para llegar a la casa de mis papás se incrementaba por un minuto, que tomando el camino por abajo.

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