Iba a actuar en algo que sería filmado. El director era George Lucas; nos explicaba qué debíamos actuar: nos dividiría en parejas (hombre-mujer) y cada integrante de la pareja debía asustar hasta matar a la otra. El proceso sería filmado. A mí no me quedaba claro cómo es que pasaría eso, porque el otro integrante debía conocer el miedo más profundo y aterrador de su respectiva pareja, y yo apenas si conocía a quien había escogido.
Pero antes de escoger, George Lucas nos explicaba a mí, a otra chica y a Luke Wilson (con una espesa barba) lo anterior. Luego nos pedía escoger, pero Luke Wilson en vez de escoger a la otra chica o a mí (ambas queríamos ser la elegida) escogió a otra. Quedando libres (y desilusionadas por el desaire) nos peleamos por escoger a Eduardo, y no recuerdo quién ganó. Después, vimos la primera grabación de la escena que George Lucas nos había pedido actuar. Al finalizar, George Lucas le dijo al hombre de la primera pareja (que había asustado brutalmente a la mujer) que lo que había hecho era una proyección de cómo moriría, porque no lo había actuado, sino había surgido su doppelgänger y eso era signo inequívoco de que su final estaba cerca.
Después de esa explicación, me quedé pensando en cómo es que mi pareja me asustaría. De pronto, abro los ojos, estoy acostada en mi cuarto a obscuras y veo un hombre con cabeza de jaguar que rodea y camina en actitud felina por sobre mi cabeza, y de pronto se mueve cada vez más rápido, lucho contra él y gano la pelea. Quedo orgullosa del resultado y de que pude controlar el miedo inicial evitando morir de miedo.
Archivado bajo: Eduardo, actores famosos, actuación, cine, desaires, desconocidos, directores famosos, lecciones, miedos, muerte | Etiquetado: George Lucas, Luke Wilson