Terrores nocturnos
Ahora fue mi turno: abrí los ojos, vi la puerta del cuarto cerrada e inmediatamente me asusté, porque la puerta no debería estar cerrada. Si estaba cerrada, significaba que el resto del edificio se había derrumbado, y rápidamente me levanté a abrir la ventana para igualar la presión y evitar que el edificio cayera totalmente. Pero no podía abrirla porque Tomás la selló hace semanas cuando el frío estaba gacho, así que entre mis movimientos frenéticos por abrir la ventana se despertó Tomás y me preguntó que qué pasaba. Y yo seguía pensando en el edificio derrumbado, así que caminé hacia la puerta y la abrí con miedo, porque estaba segura que ya no había pasillo ni sala ni cocina, pero el pasillo y la sala y la cocina seguían ahí, así que caminé hasta la cocina sólo para cerciorarme que todo seguía intacto.
Y creo que fue ahí cuando me desperté totalmente porque pensé que tenía sed pero me dio una flojera enorme tomar un vaso y servirme agua, así que me fui a acostar de nuevo.
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